Una vez, en medio de un abrazo me dijeron, tu das más de los que los otros te devuelven.
Es verdad.
Joder y los odio por eso. No tengo porqué aguantarme sus huevadas. No tengo por que ayudarlos, porque sé que en el momento que algo me pase a mi no me ayudarán.
Váyase de mi vida. Los odio. Uno tras otro ha venido y se ha ido.
Por qué tengo que ofrecerme, infligirme daño, dejarme de lado.
Por qué cuando soy mejor que tú.
No tengo porqué decirte la verdad. Sin embargo lo hice.
Pero no esta vez.
Se suponía que esta noche duerma con una sonrisa en la cara.