Hui de Lima, tradición de todos los años.
Hui para no estar en Lima, para no tener los mismos problemas de siempre,
para no recordar, para salir de la rutina, para no dormir en la misma cama.
Huir no sirve para nada.
Nueve y treinta.
6.2.13
27.12.12
holaotravez
1. Hoy después de venir de caminar con un amigo vi tu cortina, recuerdo el día en el que fuimos a comprala, también cambiamos el color de tu cuarto. Orquídea, así se llamaba y era un lila muy azulado. Vimos mil tiendas por Lince.
Ya no vives ahí, aun cuando paso veo tu estante blanco donde hace varios años estaba apoyada esa muñeca que cosí para ti por tu cumpleaños. en verdad ya ni recuerdo como luces, olvidé tu rostro.
Así pasaron los días y las horas de colegio y las maldades que hacíamos y tu pierna rota y ese día te fuiste.
Ya olvidé tu número de teléfono.
Ya no vives ahí, aun cuando paso veo tu estante blanco donde hace varios años estaba apoyada esa muñeca que cosí para ti por tu cumpleaños. en verdad ya ni recuerdo como luces, olvidé tu rostro.
Así pasaron los días y las horas de colegio y las maldades que hacíamos y tu pierna rota y ese día te fuiste.
Ya olvidé tu número de teléfono.
25.11.12
27.7.12
Simón
Mi pequeño se fue.
No puedo exactamente describir el dolor que siento.
La idea de que ya no estarás, de que al estirar los pies en mi cama ya no te sentiré hecho una bolita ahí.
Me quema el corazón porque debiste graduarte conmigo, verme casada y hasta tal vez ver mis niños.
Mi pequeño Simón durazno. Has regresado al río, los duendes te han llevado.
Te recuerdo cuando eras una cosita que apenas caminaba, te trepabas con las justas a mi cama,
te acobijabas contra mi, siendo yo tu única protección.
Y fuiste creciendo y rompiendo mis cartulinas y robándote mis medias. Con tus gracias de rey y tu pose de quequito. Mi fiel compañero en las noches, el que me esperaba despierto cuando yo llegaba de madrugada.
Mi niño, mío, mío, mío, de mi corazón.
Te saqué en una cajita, saliste de la Facultad de Arte, artista como yo, recuerdo que temblabas de miedo, como maullabas las primeras noches y yo, entre sueños, sacaba una mano y te acariciaba las orejas hasta que te quedaras dormido de nuevo.
Fuiste ganando terreno, haciéndote el rey, el rey gato, el rey de mi corazón.
Me has despertado esta mañana, has jugado conmigo, como diciéndome que me quieres, que me levante, que te de bola, que no me duerma, que esté contigo.
Mi pequeño Simón, me tardé dos semanas en encontrar tu nombre, porque eras mío y el nombre que yo te iba a dar, tenía que ser perfecto.
Hoy partes de mi lado, de mi cama, de mi cuarto, de la manta azul, del sillón, del jardín, de tu atalaya, de la poza de la cocina, de los sillones; pero no de mi corazón.
Hoy dormiré tranquila, porque sé que tu velas mis sueños.
22.7.12
érase una vez
Cuando pienso en ti, señorita, nada tiene que ser mentira.
Hablo de ti, cual caperusita roja, me miras expectante desde abajo.
Soy yo, el lobo feroz, un lobo arrepentido, sucio y amilanado.
No quiero morderte, sino contemplarte en tu bola de nieve.
Tienes tanto miedo de mis patas cansadas suelten tu fragilidad,
que te conviertas en vidrio roto y escarcha en el suelo.
Pequeña bella durmiente, que reposas en mi cama, en mi lecho.
No mucho tengo para ofrecerte, sigo siendo lobo, no he tenido mucho amor,
ni casa, ni abrigo.
Sonríes al dormir y pienso en la lejanía, ¿sonreirá por mi, se acordará de mi en sus sueños?
Creo que no, sigo siendo yo, el lobo malo de los cuentos, me como niñas como tú,
asustadas, pequeñas y vírgenes.
Pequeña blancanieves, de rulos oscuros, de vivacidad roja. ¿Qué has creado en mi?
Acaso la duda, de que seres como yo, puedan querer seres como tú.
Tienes miedo de mi.
Lo entiendo, soy temible, soy exactamente la razón por la que no hay que atravesar el bosque.
Soy yo, el lobo.
Pero ahora, tengo tanto miedo como tú.
Pues como lobo soy; y tú, tan solo una niña, tu escaparás de mi.
Lejos, porque finalmente, los lobos y las niñas solo existen en cuentos.
Y pese a que lucho contra mi naturaleza y mi instinto,
para poder acariciar tu rostro en vez de hacerte daño .
Sigo siendo lobo y en un descuido te arrancaré el cuello.
Hablo de ti, cual caperusita roja, me miras expectante desde abajo.
Soy yo, el lobo feroz, un lobo arrepentido, sucio y amilanado.
No quiero morderte, sino contemplarte en tu bola de nieve.
Tienes tanto miedo de mis patas cansadas suelten tu fragilidad,
que te conviertas en vidrio roto y escarcha en el suelo.
Pequeña bella durmiente, que reposas en mi cama, en mi lecho.
No mucho tengo para ofrecerte, sigo siendo lobo, no he tenido mucho amor,
ni casa, ni abrigo.
Sonríes al dormir y pienso en la lejanía, ¿sonreirá por mi, se acordará de mi en sus sueños?
Creo que no, sigo siendo yo, el lobo malo de los cuentos, me como niñas como tú,
asustadas, pequeñas y vírgenes.
Pequeña blancanieves, de rulos oscuros, de vivacidad roja. ¿Qué has creado en mi?
Acaso la duda, de que seres como yo, puedan querer seres como tú.
Tienes miedo de mi.
Lo entiendo, soy temible, soy exactamente la razón por la que no hay que atravesar el bosque.
Soy yo, el lobo.
Pero ahora, tengo tanto miedo como tú.
Pues como lobo soy; y tú, tan solo una niña, tu escaparás de mi.
Lejos, porque finalmente, los lobos y las niñas solo existen en cuentos.
Y pese a que lucho contra mi naturaleza y mi instinto,
para poder acariciar tu rostro en vez de hacerte daño .
Sigo siendo lobo y en un descuido te arrancaré el cuello.
9.7.12
17.6.12
Señor Vazquez.
Hola, este post fue muy procastinado porque nunca hallé el momento ideal. No sé si "este" sea el momento pero es una excusa increíble para no escribir el ensayo de historia. Creo que esta es mi única manera de hablar, ya que no se hablar, solo vomito compulsivamente oraciones. A través de esto hablo, solo que en mi idioma y para que nadie entienda, solo yo. Y tal vez he ahi mi gran error, yo escribía para que solo yo me entienda tal vez la mente que ustedes ven, la niña brillante y autosuficiente; inteligente y culta, tiene más dragones que princesas adentro. Tal vez hay más telas de arañas de lo que ustedes pensaban.
Creo que desvíe un poco la intención de este post.
Volviendo a ti. Pues hoy es tu día, o lo era hace como media hora. Primer día del padre que estás lejos y me fue raro. No raro, porque odio estas fechas, sino en general, es raro no escucharte. Tu ruido característico, la cherokee estacionarse, el ruido de tus llaves, tus zapatos al subir las escaleras. No sé, pa. Es extraño no tenerte cerca. Ver tu cara, tus ojos aguamarina, tus ojeras cansadas.
El ensayo no puede esperar. Tu sí. Y aún esperas. Cosechas lo que siembras. Aún esperas cosechar. Como dije en el post anterior (en el cual según tú, yo te chanco)
"He aquí tu árbol torcido, tu flor enferma"
Sí, torcida y enferma, porque todo eso me hace ser yo. Tu me regaste con mucha imaginación, sin vergüenza de usar ropa de Gamarra, con discos más viejos yo, con pizzas hechas en casa, con jugar a la barbie conmigo, del reirte un rato del mismo chiste de la bala dobló la esquina, con viajar 36 horas en bus para ver a Charly, con tirarte al suelo para jugar con el perro, con la escoba de 15 en la mesa de la terraza y mate, con chipi chipi bombom.
Regaste en mi, abonaste y aquí estoy. 18 años, rulos largos y ojos grandes, futura artista, voy a terapia porque solamente muero los domingos y los lunes ya me siento bien. (Sí, si, confesiones de invierno)
Poco a poco daré fruto, no sé si verde o muy maduro, no sé si dulce o ácido, no sé si con gusanos o bichitos, no sé pa, solo ruego que haya fruto, que la cosecha haya valido la pena, que la helada no la queme, que la plaga no se la coma.
Feliz día pa. Eres el mejor, no dejes de ser el niño más grande que conosco.
Te quiero porque eres igual a mi, más allá de tener las mismas manos, las mismas orejas.
Creo que desvíe un poco la intención de este post.
Volviendo a ti. Pues hoy es tu día, o lo era hace como media hora. Primer día del padre que estás lejos y me fue raro. No raro, porque odio estas fechas, sino en general, es raro no escucharte. Tu ruido característico, la cherokee estacionarse, el ruido de tus llaves, tus zapatos al subir las escaleras. No sé, pa. Es extraño no tenerte cerca. Ver tu cara, tus ojos aguamarina, tus ojeras cansadas.
El ensayo no puede esperar. Tu sí. Y aún esperas. Cosechas lo que siembras. Aún esperas cosechar. Como dije en el post anterior (en el cual según tú, yo te chanco)
"He aquí tu árbol torcido, tu flor enferma"
Sí, torcida y enferma, porque todo eso me hace ser yo. Tu me regaste con mucha imaginación, sin vergüenza de usar ropa de Gamarra, con discos más viejos yo, con pizzas hechas en casa, con jugar a la barbie conmigo, del reirte un rato del mismo chiste de la bala dobló la esquina, con viajar 36 horas en bus para ver a Charly, con tirarte al suelo para jugar con el perro, con la escoba de 15 en la mesa de la terraza y mate, con chipi chipi bombom.
Regaste en mi, abonaste y aquí estoy. 18 años, rulos largos y ojos grandes, futura artista, voy a terapia porque solamente muero los domingos y los lunes ya me siento bien. (Sí, si, confesiones de invierno)
Poco a poco daré fruto, no sé si verde o muy maduro, no sé si dulce o ácido, no sé si con gusanos o bichitos, no sé pa, solo ruego que haya fruto, que la cosecha haya valido la pena, que la helada no la queme, que la plaga no se la coma.
Feliz día pa. Eres el mejor, no dejes de ser el niño más grande que conosco.
Te quiero porque eres igual a mi, más allá de tener las mismas manos, las mismas orejas.
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