1. Hoy después de venir de caminar con un amigo vi tu cortina, recuerdo el día en el que fuimos a comprala, también cambiamos el color de tu cuarto. Orquídea, así se llamaba y era un lila muy azulado. Vimos mil tiendas por Lince.
Ya no vives ahí, aun cuando paso veo tu estante blanco donde hace varios años estaba apoyada esa muñeca que cosí para ti por tu cumpleaños. en verdad ya ni recuerdo como luces, olvidé tu rostro.
Así pasaron los días y las horas de colegio y las maldades que hacíamos y tu pierna rota y ese día te fuiste.
Ya olvidé tu número de teléfono.
27.12.12
25.11.12
27.7.12
Simón
Mi pequeño se fue.
No puedo exactamente describir el dolor que siento.
La idea de que ya no estarás, de que al estirar los pies en mi cama ya no te sentiré hecho una bolita ahí.
Me quema el corazón porque debiste graduarte conmigo, verme casada y hasta tal vez ver mis niños.
Mi pequeño Simón durazno. Has regresado al río, los duendes te han llevado.
Te recuerdo cuando eras una cosita que apenas caminaba, te trepabas con las justas a mi cama,
te acobijabas contra mi, siendo yo tu única protección.
Y fuiste creciendo y rompiendo mis cartulinas y robándote mis medias. Con tus gracias de rey y tu pose de quequito. Mi fiel compañero en las noches, el que me esperaba despierto cuando yo llegaba de madrugada.
Mi niño, mío, mío, mío, de mi corazón.
Te saqué en una cajita, saliste de la Facultad de Arte, artista como yo, recuerdo que temblabas de miedo, como maullabas las primeras noches y yo, entre sueños, sacaba una mano y te acariciaba las orejas hasta que te quedaras dormido de nuevo.
Fuiste ganando terreno, haciéndote el rey, el rey gato, el rey de mi corazón.
Me has despertado esta mañana, has jugado conmigo, como diciéndome que me quieres, que me levante, que te de bola, que no me duerma, que esté contigo.
Mi pequeño Simón, me tardé dos semanas en encontrar tu nombre, porque eras mío y el nombre que yo te iba a dar, tenía que ser perfecto.
Hoy partes de mi lado, de mi cama, de mi cuarto, de la manta azul, del sillón, del jardín, de tu atalaya, de la poza de la cocina, de los sillones; pero no de mi corazón.
Hoy dormiré tranquila, porque sé que tu velas mis sueños.
22.7.12
érase una vez
Cuando pienso en ti, señorita, nada tiene que ser mentira.
Hablo de ti, cual caperusita roja, me miras expectante desde abajo.
Soy yo, el lobo feroz, un lobo arrepentido, sucio y amilanado.
No quiero morderte, sino contemplarte en tu bola de nieve.
Tienes tanto miedo de mis patas cansadas suelten tu fragilidad,
que te conviertas en vidrio roto y escarcha en el suelo.
Pequeña bella durmiente, que reposas en mi cama, en mi lecho.
No mucho tengo para ofrecerte, sigo siendo lobo, no he tenido mucho amor,
ni casa, ni abrigo.
Sonríes al dormir y pienso en la lejanía, ¿sonreirá por mi, se acordará de mi en sus sueños?
Creo que no, sigo siendo yo, el lobo malo de los cuentos, me como niñas como tú,
asustadas, pequeñas y vírgenes.
Pequeña blancanieves, de rulos oscuros, de vivacidad roja. ¿Qué has creado en mi?
Acaso la duda, de que seres como yo, puedan querer seres como tú.
Tienes miedo de mi.
Lo entiendo, soy temible, soy exactamente la razón por la que no hay que atravesar el bosque.
Soy yo, el lobo.
Pero ahora, tengo tanto miedo como tú.
Pues como lobo soy; y tú, tan solo una niña, tu escaparás de mi.
Lejos, porque finalmente, los lobos y las niñas solo existen en cuentos.
Y pese a que lucho contra mi naturaleza y mi instinto,
para poder acariciar tu rostro en vez de hacerte daño .
Sigo siendo lobo y en un descuido te arrancaré el cuello.
Hablo de ti, cual caperusita roja, me miras expectante desde abajo.
Soy yo, el lobo feroz, un lobo arrepentido, sucio y amilanado.
No quiero morderte, sino contemplarte en tu bola de nieve.
Tienes tanto miedo de mis patas cansadas suelten tu fragilidad,
que te conviertas en vidrio roto y escarcha en el suelo.
Pequeña bella durmiente, que reposas en mi cama, en mi lecho.
No mucho tengo para ofrecerte, sigo siendo lobo, no he tenido mucho amor,
ni casa, ni abrigo.
Sonríes al dormir y pienso en la lejanía, ¿sonreirá por mi, se acordará de mi en sus sueños?
Creo que no, sigo siendo yo, el lobo malo de los cuentos, me como niñas como tú,
asustadas, pequeñas y vírgenes.
Pequeña blancanieves, de rulos oscuros, de vivacidad roja. ¿Qué has creado en mi?
Acaso la duda, de que seres como yo, puedan querer seres como tú.
Tienes miedo de mi.
Lo entiendo, soy temible, soy exactamente la razón por la que no hay que atravesar el bosque.
Soy yo, el lobo.
Pero ahora, tengo tanto miedo como tú.
Pues como lobo soy; y tú, tan solo una niña, tu escaparás de mi.
Lejos, porque finalmente, los lobos y las niñas solo existen en cuentos.
Y pese a que lucho contra mi naturaleza y mi instinto,
para poder acariciar tu rostro en vez de hacerte daño .
Sigo siendo lobo y en un descuido te arrancaré el cuello.
9.7.12
17.6.12
Señor Vazquez.
Hola, este post fue muy procastinado porque nunca hallé el momento ideal. No sé si "este" sea el momento pero es una excusa increíble para no escribir el ensayo de historia. Creo que esta es mi única manera de hablar, ya que no se hablar, solo vomito compulsivamente oraciones. A través de esto hablo, solo que en mi idioma y para que nadie entienda, solo yo. Y tal vez he ahi mi gran error, yo escribía para que solo yo me entienda tal vez la mente que ustedes ven, la niña brillante y autosuficiente; inteligente y culta, tiene más dragones que princesas adentro. Tal vez hay más telas de arañas de lo que ustedes pensaban.
Creo que desvíe un poco la intención de este post.
Volviendo a ti. Pues hoy es tu día, o lo era hace como media hora. Primer día del padre que estás lejos y me fue raro. No raro, porque odio estas fechas, sino en general, es raro no escucharte. Tu ruido característico, la cherokee estacionarse, el ruido de tus llaves, tus zapatos al subir las escaleras. No sé, pa. Es extraño no tenerte cerca. Ver tu cara, tus ojos aguamarina, tus ojeras cansadas.
El ensayo no puede esperar. Tu sí. Y aún esperas. Cosechas lo que siembras. Aún esperas cosechar. Como dije en el post anterior (en el cual según tú, yo te chanco)
"He aquí tu árbol torcido, tu flor enferma"
Sí, torcida y enferma, porque todo eso me hace ser yo. Tu me regaste con mucha imaginación, sin vergüenza de usar ropa de Gamarra, con discos más viejos yo, con pizzas hechas en casa, con jugar a la barbie conmigo, del reirte un rato del mismo chiste de la bala dobló la esquina, con viajar 36 horas en bus para ver a Charly, con tirarte al suelo para jugar con el perro, con la escoba de 15 en la mesa de la terraza y mate, con chipi chipi bombom.
Regaste en mi, abonaste y aquí estoy. 18 años, rulos largos y ojos grandes, futura artista, voy a terapia porque solamente muero los domingos y los lunes ya me siento bien. (Sí, si, confesiones de invierno)
Poco a poco daré fruto, no sé si verde o muy maduro, no sé si dulce o ácido, no sé si con gusanos o bichitos, no sé pa, solo ruego que haya fruto, que la cosecha haya valido la pena, que la helada no la queme, que la plaga no se la coma.
Feliz día pa. Eres el mejor, no dejes de ser el niño más grande que conosco.
Te quiero porque eres igual a mi, más allá de tener las mismas manos, las mismas orejas.
Creo que desvíe un poco la intención de este post.
Volviendo a ti. Pues hoy es tu día, o lo era hace como media hora. Primer día del padre que estás lejos y me fue raro. No raro, porque odio estas fechas, sino en general, es raro no escucharte. Tu ruido característico, la cherokee estacionarse, el ruido de tus llaves, tus zapatos al subir las escaleras. No sé, pa. Es extraño no tenerte cerca. Ver tu cara, tus ojos aguamarina, tus ojeras cansadas.
El ensayo no puede esperar. Tu sí. Y aún esperas. Cosechas lo que siembras. Aún esperas cosechar. Como dije en el post anterior (en el cual según tú, yo te chanco)
"He aquí tu árbol torcido, tu flor enferma"
Sí, torcida y enferma, porque todo eso me hace ser yo. Tu me regaste con mucha imaginación, sin vergüenza de usar ropa de Gamarra, con discos más viejos yo, con pizzas hechas en casa, con jugar a la barbie conmigo, del reirte un rato del mismo chiste de la bala dobló la esquina, con viajar 36 horas en bus para ver a Charly, con tirarte al suelo para jugar con el perro, con la escoba de 15 en la mesa de la terraza y mate, con chipi chipi bombom.
Regaste en mi, abonaste y aquí estoy. 18 años, rulos largos y ojos grandes, futura artista, voy a terapia porque solamente muero los domingos y los lunes ya me siento bien. (Sí, si, confesiones de invierno)
Poco a poco daré fruto, no sé si verde o muy maduro, no sé si dulce o ácido, no sé si con gusanos o bichitos, no sé pa, solo ruego que haya fruto, que la cosecha haya valido la pena, que la helada no la queme, que la plaga no se la coma.
Feliz día pa. Eres el mejor, no dejes de ser el niño más grande que conosco.
Te quiero porque eres igual a mi, más allá de tener las mismas manos, las mismas orejas.
22.4.12
grifo
No me gusta la comida fría.
Menos cuando ni siquiera está preparada.
Duele.
Nadie se tomó el tiempo de pensar en ti, en que tal vez tú tendrías hambre.
Nadie lo hizo.
Y duele más, cuando se vuelve rutina.
Peor aun cuando es la combinación de comida fría y comer sola.
Un hoyo dentro mío se traga el plato, ni siquiera me llena el alma.
Hoy como comida fría, solitaria y asquerosa.
La vengo comiendo hace tiempo.
No sé cuanto más aguante.
Menos cuando ni siquiera está preparada.
Duele.
Nadie se tomó el tiempo de pensar en ti, en que tal vez tú tendrías hambre.
Nadie lo hizo.
Y duele más, cuando se vuelve rutina.
Peor aun cuando es la combinación de comida fría y comer sola.
Un hoyo dentro mío se traga el plato, ni siquiera me llena el alma.
Hoy como comida fría, solitaria y asquerosa.
La vengo comiendo hace tiempo.
No sé cuanto más aguante.
13.4.12
mañana.
Hoy decidí morir.
Decidí que no haré más por mi cuerpo, nada más por mi.
Hoy decidí morir, porque ya no quiero más.
Hoy decidí morir.
Asi de simple.
Muchas gracias, buenas noches.
Decidí que no haré más por mi cuerpo, nada más por mi.
Hoy decidí morir, porque ya no quiero más.
Hoy decidí morir.
Asi de simple.
Muchas gracias, buenas noches.
11.4.12
quemado
Debo continuar tranquila.
Necesito tranquilidad de muerto.
Pero no en pena.
Y aunque las cosas irán peor.
No me moveré.
Estoicismo.
Mi salud no importa,
siempre y cuando yo esté tranquila.
Haré todo en la medida de lo posible.
La tranquilidad reinará mi corazón.
Tan tranquila como muerta.
3.4.12
lying down
Tengo mi lista de canciones de mala suerte.
Son canciones que se reproducen en momentos dolorosos.
Cómo este.
Té para tres, el acústico.
Miénteme, pero la versión de Charly y Aznar.
Le Banlieu, no sé que chucha significa.
Un poco de miel no basta.
No para endulzarme el corazón esta noche, al menos.
29.3.12
24.3.12
550soles
Hoy me enteré de que te vas.
Me pregunto que será de nuestra casa ahora.
Aun que no haces mi cama hace tiempo y dejaste de barrer mi cuarto. Solo lavas los platos.
Hoy hiciste una ensalada fea, pollo, papa y zanahoria hervida.
De cuando en cuando nos engríes con tu pollo chijaukay o tu siumai casero.
Qué bueno que trabajaste antes en un chifa.
Desde el comienzo te negaste a usar mandiles, eres un año mayor que yo, yo lo entiendo
y te gusta esa ropa de moda que venden en Gamarra,
te compraste tacos igualitos a los míos, no creas que no me di cuenta.
Siempre te llevaste bien con el perro, lo sacaste a pasear hasta que te hartaste.
No te perdonaré que alguna noche me hayas robado a mi gato y haya dormido contigo.
Sin embargo te vas y no me dijiste nada, no me diste aviso previo.
Y son casi dos años, dos años que nos cuentas historias de la selva, de Rodolfo ahora Antonio,
de Caludí, de los viajes en lancha.
Son dos años que te vienes copiando la ropa mía y la de mi vieja.
Son dos años que nos cocinas de lunes a sábado.
Son dos años que respondes comidita cuando pregunto qué hay de comer.
Son dos años que celebramos tu cumpleaños con torta y en la mesa del comedor, no de la cocina.
Son dos años que vemos películas cuando estoy triste.
Son dos años.
Y ahora te vas.
Simón te extrañará.
Chau Jhaydith.
18.3.12
ele
He de admitir que no soy sentimiental.
Pero anoche descubrí lo que tiene la princesa.
Se asomó un claro de luna en su corazón.
No más coronas de espinas.
14.3.12
Noodles.
Paradójicamente, ya tengo hambre.
Hace rato que la casa huele a sopa, pero la empleada ve tele.
Entonces:
1. En cualquier momento se quema la casa, porque ella no está viendo la cocina.
2. Hay otro ente que nos está cocinando.
3. Estoy alucinando del hambre.
Tiendo a burlarme de la idiosincrasia de mi familia, sopa cuando hay calor. Nada de comer cuando hace frío. Tacañería con los jugos de cajita. No hay dulces cuando yo quiero. Comida rica cuando me duele la panza.
Siento que la chica apaga la tele. Baja las escaleras.
- ¡Jhaydith! ¿Qué hay de comer?
- Hay sanguchitos de jamón y queso.
-Puta madre, tengo hambre -pienso-
-Ah, también hay sopita.
Mis sospechas confirmadas.
Al menos, la casa no se quemará esta noche.
10.3.12
anaranjado
Al final de la tarde, los ánimos se cansaron.
Entre calor y música, nos rendimos a Morfeo.
Quisimos dejar de ser enemigos.
Quise no dejar de pelear.
No me soltaste.
No decidí yo. Decidió mi sueño.
Al final de la tarde, me hundí en tus brazos.
9.3.12
E
Recuerdo, hace bastantes de años, que estábamos en el parque juntos. Me gustabas terriblemente, pero me gustabas por venganza, porque cuando me gustaste inocentemente te fuiste con esa chica, un año mayor que yo, que recién conocías. Ahora quería tenerte solo porque cuando te quise no te tuve. Recuerdo tu cara y tu sonrisa. Tu pelo semi largo que iba en contra de todos los colegios de Lima. Aparte tu ya fumabas y a mi el olor me intoxicaba. Recuerdo que caminabamos peligrosamente juntos pero sin tocarnos, de vez en cuando tu mano rozaba la mía, me hacía la que no se daba cuenta, pero era como si un rayo atravesase mi ser.
Me acuerdo que cuando te comencé a gustar, jugabas a acercarte. Y yo como venado en medio de la autopista, se quedaba encandilada, mirándote, esperando tu siguiente movimiento. Esperando a que me ataques. Recuerdo que ambos teníamos problemas y hablabamos. Tu mamá estaba enferma.
Al final de esa noche, luego de haber gastado todo mi dinero para comprarnos dulces. Te dije casi en confidencia algo que me dolía mucho. Tu me abrazaste y yo me incliné a apoyarme contra tu pecho. Muy al oído me dijiste, ¿Sabes Lu? Nadie ve lo que veo en ti, nadie entiende lo que tu vales.
Tiempo después te daría un golpe porque intentaste besarme.
1.3.12
agnóstico
En pos de la tradición de todos los años, escapé de Lima y este viaje trajo consigo el replanteamiento de dos cosas en mi vida.
Primero fuiste tú, pese a mi dolor, sabía que te tenía que sacar de raíz, eres dañino.
Hierba mala.
Luego fue la decisión, mi felicidad o mi seguridad.
Me doy cuenta de que nunca la decisión está totalmente tomada.
No te saqué de mi corazón, pero ya no soy tuya.
Aún no decido por la ortodoncia de mis hijos o por la sequedad de mis manos.
De todas maneras, eso me caracteriza.
Y no tomaré una decisión, solo acortaré y haré más claras las probabilidades.
Pondré límites. No me expondré a ser prueba de hipótesis.
Yo soy quien quiero ser.
29.1.12
Tetera.
Hace más o menos un año, recuerdo la sensación, cariño. El escozor en las manos.
Ahora que veo mi momento traducido en tus ojos, veo que comienzas a entenderme.
Es una clase de placebo, el arte. Arma afilada, maleable, translúcida.
No solo siento que es tu momento, sino que siento que ya estás listo.
Dejaste el verde atrás para tornarte de un delicioso naranja, listo para morder.
No sé, como explicarlo, pues al hablar de esto solo siento un calor adentro, las palabras salen
aceleradas de mi boca, mis manos se mueven.
Latido a latido, el momento se acerca.
Mi momento ya pasó. Veni, vidi, vinci.
Ahora es el tuyo.
A pelearlo a pincelada pura.
Que mi experiencia sea tu base, que mi voz fluya a través de la tuya.
Que tus manos actúen con la suavidad que me tocas.
Ni qué decir de tus ojos.
Ahora, solo me queda a mí cederte el paso.
Esperar, esperar, esperar.
Calma, cariño.
Es tu momento.
Solo tuyo.
Ya es hora de que te pongas los lentes maravillosos.
17.1.12
Para que te escribo si eres analfabeto.
Hola, estoy acá de nuevo.
No sé ni por qué realmente estoy acá, nunca me haces caso. No escuchas, no piensas, no opinas.
Qué puede decirte, no, la frase exacta sería, que más puedo decirte,
ni con palabras, ni a gritos, ni a golpes, ni con dolor, ni con sangre entiendes.
Y yo, yo, yo, me quemo por dentro. Ya planeé mi suicidio, tirarme del noveno piso de un hotel, a lo Charly García.
Estoy triste, aún no sucede, y bueno, ya es tiempo. Ya es el puto tiempo de que suceda.
¿Acaso no soy especial?
Tú lo dijiste.
Bueno, tu dices muchas cosas, tu hablas mucho. Tu hablas, cada estupidez, que ya no te creo nada.
Todo es tu culpa y también la mía, porque ya dejé de creerte y ahora me baso solo en lo que veo, escucho. Y eso son cosas tuyas, en las que no me debería fijar, pero me dejaste la puerta abierta y no pude evitar asomarme.
No soy ciega, por algo tengo ojos tan grandes y una curiosidad tan gatuna.
Hoy, amigos míos, no estoy triste, ya, supongo que no importa, qué patética situación.
Qué patética soy yo, por aguantar.
Ni siquiera me duele, ya ni me importa y eso lentamente nos matará.
Buenas noches.
Hoy perdiste mi tren.
3.1.12
Presupuestos anuales.
Hola, mi nombre es Lucía Vazquez y padezco de laberintos personales.
Sí, ya lo sé. Llevo 18 años con esta condición, ha sido medicada pero sin respuesta alguna. No me dejan dormir, me causan dolores en el corazón y en la cabeza. Hay momentos en los que no respiro y me olvido fácilmente de las cosas. Soy ultra obsesiva y increiblemente paranoica. Anticipo todo y nunca, pero nunca me olvidaré de nada.
Que qué tan crónica es mi enfermedad. Pues, los doctores aun no tienen claro mi diagnóstico. Pero debo encontrarme en una fase bastante avanzada, ya he profanado tumbas e incluso tengo cierto morbo por ello. Bueno, no sé. Ustedes saben, la putrefacción, me encanta.
No recuerdo ni cuando comencé con todo eso, probablemente con las tentativas de suicidio, por fin en poder de mi vida o al menos de mi muerte. Las pequeñas demostraciones de que yo era dueña de mi persona. Ah, también estuvieron las suplantaciones, oh, cómo me encantan, dan rienda suelta a mi voluble imaginación y a mi mitomanía. No puedo negarlo, mentir me es inevitable, dicen que las mentiras tienen patas cortas, pero, joder, las mías sí que corren. Oh, no se sientan ofendidos por mi presencia, no estaré mucho rato. Me aburro pronto, ustedes son tan vanos, tan vacíos, que yo apenas haya comido hasta el último rastro de su alma, procederé a dejarlos como cáscaras de mandarina.
Sí, no es mi primer intento de terapia, no soy buena para las conciliaciones, mi ego no me lo permite, este es otro detalle de los Laberintos. Qué puedo decir, no hay nada más asombroso que yo. Sin embargo, no es bueno mentir, me odio por las noches, sobre todo cuando me veo desnuda frente al espejo. ¡Oh dios, no puedo ni aguantarlo, esos ojos, esas piernas, las manos! Toda la escena es casi tan deliciosa como vacas en el matadero.
Las personas que padecen de esta enfermedad solo esperan por la cura, o al menos algo que alivie el dolor. Tu sabes, librarse de esas pequeñas alimañas que se te atan al corazón. No tienes idea de cuánto duele, es como sacarse sanguijuelas de la piel, como arrancarse las garrapatas. Y los dolores de cabeza cuando el Sol sale. Son terribles, terroríficos, esos son los más amenazantes.
Queridos amigos, compañeros, solo me queda implorarles por su aceptación.
Soy Lucía Vazquez y padezco irrevocablemente de Laberintos Personales.
Esta condición hasta ahora no tiene cura.
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