1.11.11

Consejo de un conejo.

Queridas amigas:

Nunca se enamoren.

Nunca se enamoren de un marino,
las dejará olvidadas esperando que la luz del barco se asome en su puerto.
Nunca se enamoren de un filósofo,
quedarán entre divagaciones y pensamientos.
Nunca se enamoren de un estadista,
pasarán a ser un dato más en sus tablas.
Nunca se enamoren de un escritor,
se hundirán en medio de ideas fallidas y papeles arrugados.
Nunca se enamoren de un político,
no sabrán si creer en mentiras blancas y verdades omisas.
Nunca se enamoren de un gitano,
levantará carpas y irá al siguiente pueblo.
Nunca se enamoren de un científico,
pues su relación se reducirá a hipótesis, datos y errores.
Nunca se enamoren de un músico,
después del último acorde se convertirán una parada más en su gira.
Nunca se enamoren de un contador,
si algo sale mal serán borrón y cuenta nueva.
Nunca se enamoren de un actor,
pretenderá ser Romeo para luego bajarles en la cara el telón.
Nunca se enamoren de un médico,
los diagnósticos sobre ustedes siempre serán fallidos.
Nunca se enamoren de un mago,
las meterá en una caja y las cortará en dos.
Nunca se enamoren de un granjero,
las marcará como una vaca.
Nunca se enamoren de un arquitecto,
serán una columna más de su estructura.
Nunca se enamoren de un ingeniero,
vivirán un vida cuadriculada.
Nunca se enamoren de un veterinario,
las tratarán como una paloma con un ala herida.
Nunca se enamoren de un pintor,
las dejarán de lado por la musa de sus sueños.

Nunca enamorarse es un consejo sabio,
pues el mal de amores aún no tiene cura.