Nunca me impusieron límites, siempre fui un ave, volando por el cielo, surcando su propio camino. Nunca me gustaron los límites y no lo digo "por hacer lo que me da la gana" simplemente me gusta que me dejen hacer las cosas a mi manera, ellos bien saben que soy capaz, autosuficiente. Nunca necesité los límites, siempre supe hasta donde, hasta donde arriesgar, mi salud, mi salud mental.
Ahora que soy reprimida, limitada. Me siento Dédalo e Ícaro en su encierro, ansiando las alas.
Por favor déjeme volar.
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