Hola.
Muchas veces me sucede esto:
Voy en algún medio de transporte o estoy sentada en algún lado esperando algo y veo a alguien que me llama la atención. Ya sea por su garbo, presencia o vestimenta. En mi cabeza les creo un nombre y una historia. Así conocí a Lorena, una mujer caníbal. Recuerdo el exacto momento, fue un día que acompañé a mi papá al consulado argentino, fue hace ya bastantes años, pero me quedó fuertemente grabada su imagen. Pelo ondulado, alta, argentinísima. De aire cansado, pasos lentos, se comió a su padre, no la culpo, la golpeaba.
Conocí también por esos tiempos a Azul (no le puse nombre, pero vestía de azul) un chico de unos veinti-bastantes. Barba incipiente, hasta un poco tímida. Llevaba en la mano dos baquetas, aparentemente sin propósito alguno. No me llamó la atención hasta que vi sus manos. Llenas de pintura, uno de los míos. Dedos azules. Mortales .
Pero de todos, María fue la mejor. La conocí en este año. Era pequeña de pelo corto, facciones finas, ojos grandes. Solo hicimos contacto visual por segundos. Nunca más la volví a ver, aun así podria hace una oda para ella. Cree mil historias con ella ninguna me pareció adecuada. Ninguna iba conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario