No me gusta la comida fría.
Menos cuando ni siquiera está preparada.
Duele.
Nadie se tomó el tiempo de pensar en ti, en que tal vez tú tendrías hambre.
Nadie lo hizo.
Y duele más, cuando se vuelve rutina.
Peor aun cuando es la combinación de comida fría y comer sola.
Un hoyo dentro mío se traga el plato, ni siquiera me llena el alma.
Hoy como comida fría, solitaria y asquerosa.
La vengo comiendo hace tiempo.
No sé cuanto más aguante.
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