Conocí a Lola, no tenía más de 13 años. Su presencia resplandecía en el lugar, era una Vírgen María maldita, arrastrada hacia la oscuridad. Estaba sentada en una esquina, tenía a varios chicos alrededor, que la asistían, le servían más trago, le conseguían más cigarrillos. No pasaba desapercibida. No se movía, sostenía un cigarrillo entre los dedos, miraba al vacío, tenía las pupilas dilatadas, podría asegurar que estaba drogada.
Miré alrededor, me encontraba en un asqueroso antro, Centro de Lima tenía que ser. Qué hacía ella aquí, todos los que me rodeaban tenía más de 18, a excepción de uno o dos adolescentes excitados por el ambiente. Ella estaba inmutable.
Me dió tanta curiosidad que le pregunté al tipo de mi lado: ¿Quién es ella? Él ni levantó la cabeza, sabía a quién me refería. Me respondió: Ella es Lola, creo que ese no es su nombre en realidad. Se supone que es algo de unos de ellos -señaló a los que la rodeaban- Nadie sabe mucho, ellos no dejan que se acerquen demasiado, al que se pasa de chistoso, lo llevan para atrás. Igual a ella no le interesa nadie, siempre anda así, solo le interesa la caja de Pandora.
Decidí irme... no quise saber más.
Volví dos o tres semanas después, noté su presencia a penas crucé la puerta. Estaba en la misma esquina, como quien no quiere la cosa, me senté en la mesa de al lado. Entrecerré los ojos, escuché la música, evité mirarla.
Toqué mi casaca de cuero, busqué en un bolsillo, saqué una cajetilla, prendí un cigarro. Pedí una cerveza.
-¿Me prestas tu encendedor?- Ella se inclinaba hacia mi, con ojos muy abiertos.
Me limité a dejar el encendedor en su mano.
-¿Cómo te llamas?- Intenté sonar despreocupado.
-Lola. -Dijo firmemente.
-Ah... ¿Estás siempre por acá?- Tenía que continuar hablandole.
-Solo cuando hay luna... -Dijo con una media sonrisa.
Los que la rodeaban se rieron de su chiste privado, me sentí fuera de lugar. Un tipo se les acercó y dijo, mirando a Lola, llegó la caja. Ella simplemente se levantó y siguió al tipo.
Se llevó mi encendedor y mis ideas.
Tiempo después lo recuperaría, sabría el verdadero nombre de Lola y a mí también me interesaría la caja de Pandora. Decaydance
Vicio y humor, me sorprendiste esta vez.
ResponderEliminarCorto el relato y largo el escenario. Me gustó mucho.
Recuerdos... parte de la memoria que nos llevan a la inspiración, pero que al final los demás terminarán enterándose de donde llegó ese cuento, esa novela o incluso pensamiento, ¿Algo muy profundo en tu mente no es cierto?
ResponderEliminarLola Lola Lola, entraste en la cueva del conejo, viste al gato sonriente, quizá te preguntaste que hacías ahí si todos estaban locos, probablemente tu también lo seas. Pero al final mientras todos dormían viste un agujero en el cielo, extendiste tu mano y saliste ilesa. Eres alguien cuerda en un mundo de locos Lola...(2º pensamiento mío de mis recuerdos porque se borró lo que escribí primero).