17.1.12

Para que te escribo si eres analfabeto.

Hola, estoy acá de nuevo.
No sé ni por qué realmente estoy acá, nunca me haces caso. No escuchas, no piensas, no opinas.
Qué puede decirte, no, la frase exacta sería, que más puedo decirte,
ni con palabras, ni a gritos, ni a golpes, ni con dolor, ni con sangre entiendes.
Y yo, yo, yo, me quemo por dentro. Ya planeé mi suicidio, tirarme del noveno piso de un hotel, a lo Charly García.
Estoy triste, aún no sucede, y bueno, ya es tiempo. Ya es el puto tiempo de que suceda.
¿Acaso no soy especial?
Tú lo dijiste.
Bueno, tu dices muchas cosas, tu hablas mucho. Tu hablas, cada estupidez, que ya no te creo nada.
Todo es tu culpa y también la mía, porque ya dejé de creerte y ahora me baso solo en lo que veo, escucho. Y eso son cosas tuyas, en las que no me debería fijar, pero me dejaste la puerta abierta y no pude evitar asomarme.
No soy ciega, por algo tengo ojos tan grandes y una curiosidad tan gatuna.
Hoy, amigos míos, no estoy triste, ya, supongo que no importa, qué patética situación.
Qué patética soy yo, por aguantar.
Ni siquiera me duele, ya ni me importa y eso lentamente nos matará.

Buenas noches.
Hoy perdiste mi tren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario