Primero fuiste tú, pese a mi dolor, sabía que te tenía que sacar de raíz, eres dañino.
Hierba mala.
Luego fue la decisión, mi felicidad o mi seguridad.
Me doy cuenta de que nunca la decisión está totalmente tomada.
No te saqué de mi corazón, pero ya no soy tuya.
Aún no decido por la ortodoncia de mis hijos o por la sequedad de mis manos.
De todas maneras, eso me caracteriza.
Y no tomaré una decisión, solo acortaré y haré más claras las probabilidades.
Pondré límites. No me expondré a ser prueba de hipótesis.
Yo soy quien quiero ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario