Me acuerdo que cuando te comencé a gustar, jugabas a acercarte. Y yo como venado en medio de la autopista, se quedaba encandilada, mirándote, esperando tu siguiente movimiento. Esperando a que me ataques. Recuerdo que ambos teníamos problemas y hablabamos. Tu mamá estaba enferma.
Al final de esa noche, luego de haber gastado todo mi dinero para comprarnos dulces. Te dije casi en confidencia algo que me dolía mucho. Tu me abrazaste y yo me incliné a apoyarme contra tu pecho. Muy al oído me dijiste, ¿Sabes Lu? Nadie ve lo que veo en ti, nadie entiende lo que tu vales.
Tiempo después te daría un golpe porque intentaste besarme.
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